Cólico del lactante; qué es y cómo tratarlo

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Cólico del lactante; qué es y cómo tratarlo

Como padres no hay nada que pueda angustiarnos más que el llanto de nuestro bebé. Ante la imposibilidad por comunicarse con nosotros, el recién nacido llora al sentir cualquier tipo de necesidad. Puede que tan solo tenga hambre. O quizás se sienta solo y quiera sentirse arropado entre nuestros brazos. Pero sea cual sea su demanda siempre la llevará a cabo de un mismo modo; llorando.

Nosotros solemos acudir raudos y veloces a su llamada. Alarmados por el modo en que nos hace saber que requiere algún tipo de cuidado. Una intranquilidad que remite en el mismo momento en que nuestro retoño deja de llorar. Pero en algunas ocasiones, ni el biberón ni nuestra compañía consiguen calmar al pequeño. Es entonces cuando nuestra preocupación se acrecienta, puesto que es posible que algún problema menos frecuente esté importunando el bienestar de la criatura.

Una de las causas más habituales de estos lloros injustificados son los cólicos, una dolencia muy común entre los recién nacidos cuyas causas y tratamientos explicamos a continuación.

¿Qué es el cólico del lactante?

El cólico del lactante aparece a causa de una contracción brusca de la musculatura intestinal. Este trastorno es muy frecuente entre los bebés menores de 3 meses, haciendo acto de presencia a partir de la primera semana de vida del recién nacido. Las molestias aparecen por lo general después de las tomas, aunque también pueden afectar al pequeño a cualquier otra hora del día.

Los cólicos se caracterizan por provocar un llanto inconsolable en el bebé acompañado de un enrojecimiento de la cara del pequeño. Alimentarlo no calmará su malestar mientras que cogerlo en brazos puede conseguir aliviarle aunque tan solo de manera momentánea. Según las estadísticas esta dolencia es muy habitual entre los recién nacidos, afectando a 3 de cada 10 niños.

Causas del cólico del lactante

No existe una causa concreta por la que los cólicos hacen acto de presencia, pero sí hay diversos factores que pueden facilitar su aparición. Los problemas digestivos son uno de ellos. La intolerancia del bebé a las proteínas de la leche, ya sea esta materna o de fórmula, se asocia en gran medida a esta dolencia. Pero quizás la más común es la incapacidad del bebé por alimentarse correctamente. Durante las tomas este traga un excesivo aire al ingerir la leche, un factor que provoca un exceso de gas en el intestino. Si el pequeño no es capaz de expulsarlo el cólico no tardará en aparecer.

Otra de las causas más habituales es la intensidad de los movimientos intestinales. Un aumento en la producción de ciertas hormonas como las motilina o la gastrina provocan esta patología y por tanto colaboran en la aparición de los cólicos. Por último, también se asegura que la posición horizontal del pequeño en la cuna está directamente relacionada con este trastorno, de manera que es recomendable mantener al recién nacido erguido durante algunos minutos después de alimentarlo a modo de precaución.

Posibles tratamientos

Ante la aparición reiterada de los cólicos es recomendable acudir a un pediatra para asegurarse de que no existe ningún otro problema de mayor gravedad. Una vez realizada la consulta sí existen algunos remedios para intentar calmar el malestar de nuestro bebé:

Masajes: Masajear la zona afectada puede causar un importante alivio para el pequeño. En este aspecto una de las técnicas más reconocidas es el “Método Rubio”, un trabajo de terapia manual y visceral que cuenta con una tasa de mejora de alrededor del 80% de los casos.
Baño caliente o templado: En función de la época del año en la que nos encontremos podemos darle un relajante baño al bebé. El dolor que padece a causa del cólico le provoca un estado de nervios que agrava su malestar. Cualquier técnica que busque disminuir su nerviosismo puede ser de gran ayuda.
Cambio de leche: Si le das a tu pequeño leche de fórmula y padece cólicos puedes probar a cambiar de marca. Es una medida que puedes llevar a cabo sin ningún riesgo y que puede aliviar el malestar de tu hijo y tu preocupación por su estado.

Como has podido comprobar los cólicos no solo afectan a los más pequeños, ya que causan tales molestias que importunan también el bienestar de los padres. Llantos incesantes, noches en vela… esperamos que si le hacéis frente a esta dolorosa dolencia este artículo os haya servido de ayuda.